Oslo es un pequeño oasis de fantasía situado en el corazón del barrio de Gràcia. Es una tiendecita taller que llevan con cariño y color Ana Vivero y Montse Paüls. En ella podéis encontrar auténticas obras de artes minuciosas, ricas en detalles, cuidadas, originales y preciosas, no sólo hechas por ellas, sinó también por Colorín Colorado, Obo, Irma Samayoa, Carmen Payán o Ndorfina. Tienen de todo: colgantes hechos con silicona, con cremalleras, flores y tocados de fieltro, horquillitas, muñecos, anillos… Todo a uno precios de escándalo (ay si supierais el trabajo que cuesta hacer una flor de fieltro…).
¿Y cómo conocí Oslo? Pues por Facebook, esa gran herramienta de socialización de hoy en día. Me apunté a un taller de fieltro que impartía Ana (totalmente recomendables, son divertidos, fascinantes y relajantes). Un sábado por la mañana, de resaca, llegué y me recibió con los brazos abiertos, me invitó a su “casita” y me enseñó tanto la tienda como el taller. Cuando estuvimos todas empezamos. Ana nos explicó un poquito la historia de la lana, el origen, los diferentes tipos, y cuales con las mejores para fieltrar. Y nos pusimos manos a la obra. Hicimos bolitas para un collar y una flor para llevar como broche o como horquilla. Debo decir que fue una de las experiencias más relajantes y gratificantes de mi vida, fue como una terapia, además en el precio del curso va incluido el material y te vas a casa con todo lo que has hecho listo para lucir. Y claro, sales del taller (que está en la parte de atrás de la tienda, y que comparten con una compañía de circo, lo que le da un toque exótico, con eso de tener trapecios sobre tu cabeza) y echas una ojeada a la tienda. Y acabas picando. Y más si Ana te cuenta cómo hace Montse sus colgantitos, o de dónde saca las piezas y las telas ella para sus broches, o la historia de la chica de los colgantes de cremallera… Es como entrar en El País de las Maravillas.
Desde DeChicas siempre hemos defendido todo lo artesano, y si hablamos de cierta marca amiga, es porque sabemos que son de calidad, que hay horas gastadas con amor en esas piezas, y que son únicas e irrepetibles. Por eso Oslo es para nosotras una parada obligada, por sus cursos, por sus piezas, por la amables y extrovertidas que son sus dueñas, porque sabes que siempre vas a encontrar algo que hará que seas un poquito más feliz. Como mi broche de lujo hecho con tela que ya no se fabrica, que está hecho para llamar al dinero (no sé si será casual, pero desde que o tengo me han salido dos trabajos).
Oslo
Olé la Gracia
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